Vista 1945

Vista 1945
Hotel Boulevard Atlántico. Mar del Sud. Año 1945. Archivo Pablo Grigera

viernes, 28 de noviembre de 2014

El Hotel Boulevard Atlántico y su Cartel de Obra.

En estos últimos días se cumplió un año del inicio de las obras del Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud por parte de sus actuales hacedores, quienes ya desligados del grupo inversor original que los contrató, luego de que el proyecto original profusamente  publicitado fuese abandonado, continuarán las mismas con el aporte económico de un nuevo y misterioso inversor.
A un año de estos hechos aún no se ha colocado ningún Cartel de Obra que identifique a sus responsables ni las características de las mismas. (Recordemos que toda obra de arquitectura o ingeniería debe poseer cartel de obra, que es exigido por  cada municipio, estableciendo cada uno de ellos parámetros propios para su confección)

Noviembre 2014

Ahora bien, ¿porqué es tan importante ese cartel de obra?
Porque muestra  una serie de datos que hacen a la obra en sí,  como ser: el nombre del proyectista y del director de obra, si es ingeniero, arquitecto o maestro mayor de obra, la casa de estudios que expidió el título habilitante, su número de matrícula profesional y domicilio legal, al igual que los datos del constructor, ejecutor estructural y del estructuralista.
Es importante también porque se enuncia el número de expediente de obra con la fecha en que fue aprobada por el órgano fiscalizador del municipio, así como los indicadores urbanísticos reglamentarios que corresponden  a la manzana del hotel: FOS, FOT, alturas y retiros establecidos en el Código de Planeamiento Urbano Municipal.
El Cartel de Obra es una consecuencia también, de un proceso que lleva al comitente, que encarga la tarea, y al profesional actuante, a solicitar el permiso de obra correspondiente para poder dar inicio a cualquier obra bajo los parámetros legales que el municipio establece. Esto implica un sinnúmero de papeles que van desde la presentación de la escritura, que testimonia el dominio sobre el bien,  hasta aspectos  impositivos de los solicitantes, así como también el visado previo y el pago de derechos de construcción y de ejercicio en el colegio profesional correspondiente, que fiscaliza la condición profesional de los actuantes. (Ingenieros, Arquitectos, Técnicos, según la incumbencia que dicha formación profesional permita).
Pero no sólo es importante el cartel de obra por todo lo anteriormente mencionado, sino también en la mención que debe hacer del nombre y apellido del responsable de Higiene y Seguridad de la obra y que debe velar por el cumplimiento de las condiciones de trabajo del personal y la prevención de accidentes. Es obligatoria también la mención al número de inscripción en el IERIC (Instituto de Estadística y Registro de la Construcción) donde debe estar registrada la empresa constructora a cargo de las obras.
Por todo o expresado, resulta sorprendente que a un año de iniciadas las obras, y luego de caído el grupo inversor original que pomposamente había colocado en su frente una gigantografía del proyecto[1], y sobre cuya caída las autoridades aún no han dado ningún tipo de explicación, como tampoco lo han hecho en relación al desguace del edificio en febrero de 2012, se entienda que las obras en el hotel carezcan de un cartel identificatorio.  Es extraño también que  siendo el Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud el mayor bien de valor patrimonial del municipio, las autoridades responsables no hayan intimado aún a los responsables de las tareas a cumplimentar con la dicha normativa legal, y que es exigida para cualquier obra particular que se realiza dentro del Partido de General Alvarado.

Gigantografía colocado por el grupo inversor original. Archivo Pablo Grigera. 2013. (Foto. K Moschutz)


Esperemos entonces que a la brevedad dicha anomalía pueda ser subsanada y podamos así identificar a los responsables y las características de las obras que se realizan en el hotel.





[1] Uno de los grandes hechos tragicómicos de esta historia fue la pomposa colocación de una gigantografía con la imagen futura del hotel cuyas pobres dimensiones y calidad de impresión fueron un indicio de la poca seriedad del proyecto original.

2 comentarios:

  1. Es verdad no hay cartel de obra y nadie conoce en rigor el plan de obras de esta gente. Tampoco sabemos quien les paga ni que beneficio obtendrán los realizadores de las tareas en curso. Pero sabemos que si no se realizaban estas tareas el hotel navegaba hacia su derrumbe y desaparición. Esto debido al tiempo, a su estado y su "propietario". Si esta gente restaura las 3 fachadas y el techo con un rigor histórico de ± 80% yo ya estoy conforme porque seamos sinceros es la primera vez desde su construcción que se hacen reparaciones de fondo. Espero también que no se olviden de demoler los espantosos agregados en sus jardines .

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    1. Estimado Pablo: Entiendo perfectamente tus apreciaciones, sé que sos un conocedor profundo del tema. Mi opinión es que al no haber ningún tipo de control sobre las obras que se hacen se pierden día a día testimonios invalorables de su pasado.ya que no hay control alguno de lo que se hace, ni de lo que hubo. No hubiese costado absolutamente nada el convocar a organismos que hubiesen podido aportar conocimientos y directivas de acción que hubiesen impedido muchas de los errores realizados.(en mi caso por 4 veces, desde febrero de 2012, ofrecí ayuda ) Resulta inverosímil que el municipio no haya convocado a Patrimonio de la Provincia, o a la Comisión Nacional de Monumentos o a cualquier ONG especializada en Patrimonio, que hubiesen contribuido a realizar las tareas con profesionalismo como lo hizo en su momento la Universidad de Cochabamba.. Nunca les interesó en lo más mínimo ya que había que ocultar los "horrores" del grupo inversor original y los del propietario, cosa que bien conocés. Se hubieran podido hacer las cosas bien, pero por ignorancia o desidia, nunca se obró como correspondía. Entender que las obras no tengan cartel de obra es como decir que uno no tenga DNI,con lo que ello implica desde todo punto de vista.
      Pablo, entiendo perfectamente tu punto de vista, lo comprendo, pero creo que se hubiesen podido hacer las cosas bien, había tiempo y posibilidades, no se quiso o no se supo y al día de hoy el hotel, en poco menos de dos años, ya no tiene: 44 carpinterías, 166 postigones de madera, 85 ml de baranda de sus patios, cientos de m2 de pizarra, cientos de metros de pinotea y un futuro de fachada holliwoodesca que da pena y tristeza, y como siempre ocurre en este país nadie fue ni es responsable de lo que ocurre ni ocurrió. Yo por lo pronto seguiré denunciando lo que viví ya que si me callo, estaría les dando la derecha, a todos los que por acción u omisión destruyeron este increíble edificio y yo no quiero ser cómplice de tamaño atentado.
      Un abrazo

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